abril 22, 2022

ISTOR

ISTOR 86: Pensar la guerra en México



Pensar la guerra en México: apuntes en torno al último número de Istor

A decir de sus editores, el más reciente número de Istor no requiere de mayor elucidación: el llamado a pensar la guerra en México encuentra una justificación inmediata en la magnitud de la violencia armada que el país ha vivido en las primeras décadas de este siglo. No obstante, la preocupación compartida por los autores que han participado en el nuevo número de nuestra revista también es el producto de una objeción con respecto a la retórica de guerra que ha imperado en los últimos años al hablar de la violencia mexicana. ¿En qué medida el llamado a librar una «guerra contra las drogas» ha contaminado los alcances de la discusión en la materia? ¿Resulta pertinente recurrir al término «guerra» al hablar de la violencia mexicana? Por lo demás, estas preguntas guardan relación con un hecho que ha ejercido una notable gravitación sobre la evolución del paisaje de seguridad mexicano: la decisión de recurrir al instrumento militar para hacer frente a desafíos que formalmente pertenecen al ámbito de la seguridad pública y el orden penal. Así, hablar de violencia mexicana en realidad es referirse a la «cuestión militar» o mejor dicho al estado que guardan las relaciones civiles-militares en un país definido por una frágil gobernabilidad democrática.

En cualquier caso, la afirmación de que la sociedad mexicana ha vivido bajo un estado de guerra en las primeras décadas de este siglo sin duda habría sido recibida con escepticismo por una figura como Raymond Aron. Siendo uno de los lectores más cuidadosos de la obra de Carl von Clausewitz, el gran pensador francés acaso no habría dejado de señalar el hecho de que el uso metafórico del lenguaje impone al hablante límites precisos: si la guerra es considerada como una institución social que hace posible la consecución de propósitos políticos mediante el intercambio de violencia organizada entre dos o más comunidades humanas, entonces es difícil sostener que lo sucedido en México se acerca a ese paradigma. Antes bien, se trataría de otro tipo de violencia; una que ha sido puesta en marcha por actores que pocas veces se sirven de ella para alcanzar propósitos considerados como legítimos en una sociedad genuinamente democrática.

Para ampliar el debate en torno a estas interrogantes el nuevo número de Istor inicia con un posicionamiento que hace un llamado a otorgarle mayor densidad conceptual e histórica a nuestras discusiones sobre este tema. De este modo, el texto señala que la crítica del lenguaje ofrece un punto de partida para pensar en la violencia mexicana, especialmente porque el cuestionamiento de la retórica de «guerra» ofrece una base sólida para establecer una discusión más amplia en la materia. Siete ensayos independientes le otorgan sentido a los planteamientos de ese texto inicial, muchas veces ofreciendo contrapuntos importantes que dan cuenta de la diversidad de nuestro debate.

ISTOR-86

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